Productores del Valle de Culiacán avanzan en destrucción de socas
Junta Local de Sanidad Vegetal destaca conciencia agrícola y beneficios para combatir plagas y sequía.
Culiacán, Sinaloa. – La destrucción oportuna de socas de hortalizas y el menor registro de quemas en residuos agrícolas marcan una temporada favorable en el Valle de Culiacán, informó Uriel Abelino Sánchez Félix, gerente técnico de la Junta Local de Sanidad Vegetal del Valle de Culiacán, al destacar una mayor participación de los productores y una creciente conciencia sobre las ventajas productivas y ambientales de incorporar los residuos al suelo.
El especialista explicó que, en el caso de los granos como el maíz, uno de los factores que ha reducido significativamente la quema de soca es el aprovechamiento del esquilmo agrícola para uso pecuario. Señaló que en la región existen ganaderas de gran escala que adquieren la pastura restante del cultivo, lo que disminuye el riesgo de incendios en parcelas una vez concluida la cosecha.
Detalló que únicamente se presentan casos aislados de algunos productores que empacan para la actividad ganadera y, al quedar residuos en las áreas donde realizan maniobras, en ocasiones optan por prender fuego, aunque aclaró que se trata de situaciones mínimas y no de una problemática generalizada en el Valle de Culiacán.
Sánchez Félix precisó que actualmente no se han detectado casos relevantes de quema de soca durante esta temporada, situación que consideró positiva para la sanidad agrícola y para la conservación de los suelos de cultivo.
En cuanto a las hortalizas, aclaró que el manejo de socas tiene una lógica distinta, ya que no se trata de quemarlas, sino de destruirlas e incorporarlas al terreno para cortar ciclos biológicos de plagas y enfermedades que podrían afectar el siguiente ciclo agrícola.
Indicó que los horticultores han respondido favorablemente a estas recomendaciones, pues entienden que la destrucción temprana de residuos representa un beneficio directo para sus propias unidades de producción al reducir riesgos fitosanitarios y costos futuros.
Añadió que la incorporación constante de materia orgánica al suelo está científicamente comprobada como una práctica que mejora la actividad de organismos benéficos, favorece la presencia de hongos y bacterias útiles, y fortalece la estructura del terreno.
Subrayó además que uno de los beneficios inmediatos más visibles es la mayor retención de humedad, algo fundamental ante las condiciones de sequía que enfrenta la entidad. Explicó que parcelas donde se ha incorporado soca durante cinco o seis años conservan mucho más agua que aquellas donde los residuos se queman o se retiran.
Finalmente, comentó que a largo plazo esta práctica también puede contribuir a disminuir el uso de fertilizantes químicos, al enriquecer progresivamente el suelo y mejorar su capacidad productiva.