Abarrotes resisten y crecen pese a retos tecnológicos
Julio César Silvas, presidente de Adecem, advierte que la falta de digitalización limita el desarrollo del sector, que suma más de 12 mil negocios en Sinaloa y sigue siendo sostén económico para miles de familias
Culiacán, Sinaloa, 29 de noviembre de 2025.- El sector abarrotero en Sinaloa enfrenta importantes desafíos derivados de la digitalización, pero continúa creciendo y manteniéndose como una actividad esencial para la economía familiar, afirmó Julio César Silvas Inzunza, presidente de la Alianza para el Desarrollo y Competitividad de las Empresas (Adecem).
El representante empresarial explicó que mientras más pequeño es el negocio, mayor es la resistencia a adoptar nuevas herramientas tecnológicas. A esto se suma que muchas de estas tiendas operan en zonas donde el acceso a internet es limitado o insuficiente, lo que dificulta la implementación de sistemas de control y programas administrativos.
Silvas Inzunza destacó que, pese a las crisis recientes, como la pandemia o la disminución de actividad en colonias donde las universidades permanecieron cerradas, los abarrotes han logrado recuperarse e incluso aumentar. Actualmente existen más de 12 mil tiendas de este tipo en el estado. Recordó que abrir un pequeño abarrotes puede costar entre 20 mil y 80 mil pesos, lo que permite a muchas personas iniciar una actividad económica desde sus hogares.
Subrayó que estas tiendas cumplen un rol social fundamental. Además de vender productos, los abarroteros suelen prestar dinero, fiar mercancía y brindar apoyo comunitario. En promedio, dijo, cada negocio atiende a unas 52 viviendas dentro de un radio de 500 metros.
Adecem mantiene presencia en diversas regiones del estado, desde Juan José Ríos hasta El Fuerte, además de Culiacán y Mazatlán, aunque reconoció que este último municipio es uno de los más difíciles para intervenir debido a la resistencia tradicional de sus comerciantes.
El dirigente camaral señaló que la adopción tecnológica es uno de los principales retos. Indicó que muchos propietarios prefieren no pagar licencias o actualizaciones y esperan que los sistemas sean de pago único, lo que complica su operación ante nuevas exigencias fiscales, como la emisión de facturas digitales desde los propios negocios.
Expuso que un abarrotes promedio registra ventas de alrededor de 800 mil pesos anuales, cifra que refleja márgenes limitados, especialmente cuando muchos comerciantes no calculan adecuadamente sus costos y, en ocasiones, terminan viviendo del inventario o tolerando altos niveles de crédito vecinal.
Aun así, Silvas afirmó que la actividad “sobrevive contra todo” y representa una oportunidad económica importante para madres de familia, personas pensionadas o emprendedores que aspiran a desarrollar cadenas propias. Incluso, dijo, ni grandes corporativos como Oxxo han logrado desplazar a los abarrotes tradicionales, cuya fortaleza radica en su arraigo comunitario.
Finalmente, llamó a redoblar esfuerzos para fortalecer el comercio local y mantener activo el dinamismo económico de Culiacán, al considerar que la ciudad posee uno de los centros más relevantes y con mayor potencial del país.