Sin seguros ni acuerdos: mangueros del sur exigen respuestas urgentes
Productores y empacadores demandan seguridad para exportar y apoyos ante pérdidas de hasta 75% por baja floración
Culiacán, Sinaloa.- La incertidumbre se instaló entre productores y empacadores de mango del sur de Sinaloa. Mientras la exportación hacia Estados Unidos depende de que inspectores del Departamento de Agricultura de ese país (USDA) puedan certificar los procesos de inocuidad en una región considerada no libre de la mosca de la fruta, miles de empleos y la principal actividad económica de municipios como Escuinapa y Rosario enfrentan además el golpe de una caída de entre 70 y 75 por ciento en los rendimientos de las huertas, derivada de las altas temperaturas registradas durante la temporada invernal que afectaron la floración de los árboles.
Tras reunirse con la gobernadora Yeraldine Bonilla Valverde, los representantes del sector lograron el compromiso de gestionar alternativas para brindar acompañamiento y seguridad a los inspectores estadounidenses que deben validar los empaques para la exportación; sin embargo, no obtuvieron una respuesta concreta a una de sus principales demandas: la aplicación de un seguro catastrófico estatal que permita compensar las pérdidas económicas provocadas por el desastre climático que golpeó a la producción de mango.
Rogelio Padilla Salcido, dirigente del Comité Municipal Campesino número 15 de Escuinapa, explicó que la situación es especialmente delicada para los empaques de ese municipio, los cuales permanecen en riesgo de no operar si no se generan las condiciones necesarias para que el personal del USDA acuda a realizar las certificaciones obligatorias.
“Los empaques de Escuinapa no van a trabajar supuestamente porque ocupamos que USDA venga certificando a los empaques. Entonces queremos una seguridad para productores para poder vender nuestro producto de aquí de la zona de Escuinapa”, manifestó.
El líder campesino señaló que mientras en Rosario continúan trabajando 14 empaques, Escuinapa podría quedar fuera del proceso exportador si no existe un esquema que garantice la integridad de los inspectores y permita cumplir con la normatividad sanitaria exigida por Estados Unidos.
A esta problemática se suma el desplome en la producción ocasionado por las condiciones climáticas atípicas registradas durante el invierno. Padilla Salcido afirmó que la baja floración dejó huertas con rendimientos mínimos, al grado de que algunos productores no alcanzarán ni diez cajas por hectárea.
“Hay productores que no sacan ni 10 cajas por hectárea; algunos apenas tienen un 20 o un 30 por ciento de producción. No vamos a tener ni para el rastreo, para la limpieza ni para recuperar la inversión”, lamentó.
Ante este panorama, los mangueros solicitaron la activación del seguro catastrófico estatal, la implementación de programas de empleo temporal, fondos de rescate y el acceso a financiamientos con tasas preferenciales que les permitan mantenerse a flote y prepararse para la siguiente temporada.
No obstante, la respuesta recibida fue limitada. Según Padilla Salcido, la mandataria estatal únicamente se comprometió a revisar con el Gobierno Federal la posibilidad de gestionar algún apoyo extraordinario, sin asumir un compromiso específico respecto al seguro estatal.
“No hizo un compromiso. Dijo que iba a ver con el Gobierno Federal si podemos bajarle un apoyo, pero ese no es el detalle. Nosotros ocupamos el seguro catastrófico del Estado”, sostuvo.
El dirigente recordó que anteriormente existían dos mecanismos para atender contingencias: el seguro catastrófico estatal y el Seguro Cadena de carácter federal, este último eliminado años atrás. Por ello, insistió en que el Gobierno del Estado debe utilizar las herramientas que aún están vigentes para rescatar a un sector que considera abandonado.
“Estamos a la buena de Dios, de verdad que sí. Gobierno tras gobierno no voltean al sur de Sinaloa”, expresó.
Padilla advirtió que la crisis amenaza también el empleo regional. Tan solo la cadena productiva del mango genera alrededor de cinco mil fuentes de trabajo entre cortadores, personal de empaque y actividades relacionadas. Una parte importante de esos trabajadores son estudiantes que aprovechan el periodo vacacional para obtener ingresos que les permitan continuar sus estudios o apoyar a sus familias.
“Entonces esa gente qué va a hacer. La mayor parte son estudiantes que agarran las vacaciones para trabajar y ayudar a la familia. Sí necesitamos algo de apoyo porque este año es catastrófico”, señaló.
Por su parte, la gobernadora Yeraldine Bonilla Valverde mediante boletin de prensa aseguró que dará seguimiento a las peticiones planteadas por productores y empacadores. Anunció que iniciará gestiones con la Secretaría de Relaciones Exteriores para buscar mecanismos que faciliten el acompañamiento a los inspectores del USDA y permitan mantener abierto el mercado estadounidense para el mango sinaloense.
“No vamos a soltar este tema que es importante para el sur del estado de Sinaloa. Le vamos a dar seguimiento con el secretario y me comprometo desde hoy a iniciar las gestiones con Relaciones Exteriores para que desde ahí nos den algunas propuestas”, afirmó.
Asimismo, en dicho comunicado indica que el secretario de Agricultura y Ganadería, Ismael Bello Esquivel, dará seguimiento a los acuerdos relacionados con la búsqueda de apoyos extraordinarios y otras medidas solicitadas por el sector.
Sin embargo, para los productores la urgencia es inmediata. Consideran que el tiempo de las promesas terminó y que la magnitud de la crisis exige pasar de las gestiones a los hechos para evitar que una de las actividades económicas más importantes del sur de Sinaloa enfrente un colapso que afecta a miles de familias.