Pescadores del norte de Sinaloa rompen el silencio sobre planta de GPO
Cooperativas llaman a frenar la desinformación y exigen atención a los problemas que amenazan su actividad
Topolobampo, Sinaloa.- Sociedades cooperativas pesqueras del norte de Sinaloa aseguraron que, pese a las preocupaciones legítimas sobre el impacto ambiental en las bahías de Ohuira y Topolobampo, existe un sector importante de pescadores que observa de manera favorable el desarrollo del puerto y el proyecto de la planta de amoniaco de Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), siempre y cuando prevalezcan la información transparente, el diálogo permanente y el respeto hacia quienes dependen del mar para subsistir.
A través de un posicionamiento público firmado por representantes de diversas cooperativas, los pescadores señalaron que durante años han mantenido una lucha constante para proteger su forma de vida, sus tradiciones y el sustento de cientos de familias. Expusieron que participaron tanto en la Consulta Pública como en la Consulta Previa, Libre e Informada con comunidades indígenas relacionadas con el proyecto, procesos en los que se expresaron posturas diversas y que, afirman, fueron resultado de exigencias ciudadanas y del involucramiento de distintos sectores.
“Nos preocupa el impacto ambiental porque cualquier cambio en la bahía afecta nuestra actividad”, manifestaron en el documento, al tiempo que sostuvieron que han permanecido atentos a la información técnica disponible y a las medidas de mitigación ambiental implementadas o planteadas alrededor del proyecto. Sin embargo, advirtieron que en fechas recientes han circulado versiones que, desde su perspectiva, no coinciden con la información presentada en espacios oficiales, generando confusión entre la población.
Los firmantes aclararon que reconocer la importancia del desarrollo económico no significa ignorar las inquietudes existentes. Por el contrario, insistieron en que continuarán desempeñando un papel vigilante para garantizar que cualquier actividad industrial respete el entorno ecológico del que depende la pesca ribereña.
No obstante, aprovecharon el pronunciamiento para poner sobre la mesa problemáticas que consideran más urgentes y que impactan directamente al sector: la pesca ilegal, la disminución en la producción, la ausencia de apoyos suficientes, el incremento desmedido del esfuerzo pesquero y el elevado costo de los insumos necesarios para salir al mar. Señalaron que estas dificultades han sido relegadas del debate público, pese a afectar cotidianamente la economía de las familias pesqueras.
Por ello, hicieron un llamado a las autoridades para que atiendan de manera prioritaria las necesidades del sector pesquero y diseñen estrategias que permitan recuperar la productividad y la viabilidad de la actividad. Asimismo, exhortaron a la sociedad a informarse a través de fuentes verificables y contrastar versiones antes de emitir juicios, con el fin de evitar tergiversaciones que, aseguraron, terminan perjudicando a quienes viven directamente de la pesca.
El posicionamiento fue respaldado por representantes de cooperativas como Pescadores Unidos del Mabiri, Cerro Tatunosa, Industrial del Norte de Sinaloa, Ribereña Bachomo, Revolución Social, Punta Bucho, Productores Libres de Topolobampo y otras agrupaciones de la región, quienes reiteraron que seguirán defendiendo su trabajo “como siempre lo hemos hecho”, sin renunciar a su derecho de vigilar el futuro de las bahías donde han construido su historia y su sustento.