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Aspirina y silicio, la apuesta científica para revolucionar las hortalizas

Investigadores de la UAS desarrollan alternativas sustentables para elevar la calidad de pepino, tomate y calabaza y reducir costos en el campo.

Culiacán, Sinaloa.– Con el objetivo de mejorar la calidad de las plántulas, incrementar el rendimiento de cultivos estratégicos y ofrecer alternativas de bajo impacto ambiental al sector agrícola, investigadores de la Facultad de Agronomía de la Universidad Autónoma de Sinaloa desarrollan un proyecto que evalúa el uso de distintas fuentes de silicio y ácido acetilsalicílico en la producción de hortalizas como pepino, tomate y calabaza.

La investigación, encabezada por la doctora Luz Llarely Cázarez Flores, se encuentra actualmente en fase experimental a nivel de plántula y analiza variables clave para el desarrollo de los cultivos, como altura, verdor y área foliar. El estudio compara los efectos de distintas fuentes de silicio, entre ellas tierra de diatomeas, metasilicato y silicato de potasio, además del uso de ácido acetilsalicílico, comúnmente conocido como aspirina, para determinar cuáles generan mejores respuestas fisiológicas en las plantas.

La especialista explicó que el propósito principal es generar conocimiento científico que pueda traducirse en beneficios directos para los productores, ayudándolos a disminuir costos de inversión mediante el uso de insumos sustentables que fortalezcan el desarrollo de las plantas desde sus primeras etapas.

“Nuestra meta es ofrecer alternativas respaldadas científicamente que ayuden al agricultor a obtener plántulas de alta calidad las cuales, al ser trasladadas al campo, demuestren ser menos susceptibles a factores externos, garantizando así mejores rendimientos y calidad en el fruto final”, destacó.

Además de su potencial impacto en la productividad agrícola, el proyecto tiene un importante componente académico, ya que involucra activamente a cinco estudiantes de licenciatura en las labores experimentales y en el análisis estadístico de los resultados, fortaleciendo la formación de nuevos especialistas en investigación agropecuaria.

Tras varios años de trabajo previo, el equipo científico proyecta iniciar durante el ciclo agrícola 2026-2027 la etapa de evaluación en campo, donde se medirá la relación entre la calidad de las plántulas obtenidas bajo estos tratamientos y la productividad final de los cultivos comerciales.

Cázarez Flores señaló que la agricultura enfrenta el desafío de producir más alimentos con menor impacto ambiental, por lo que consideró indispensable impulsar tecnologías sustentables respaldadas por evidencia científica.

“No podemos, de la noche a la mañana, producir cultivos cien por ciento orgánicos; sin embargo, existen varias tecnologías que nos ayudan a producir buenos alimentos. Podemos tener plantas vigorosas a partir de esos productos, utilizando cualquier opción orgánica, siempre y cuando se cuente con una referencia científica”, afirmó.

Con este tipo de investigaciones, la Facultad de Agronomía refrenda su compromiso con la innovación tecnológica, la generación de conocimiento científico y la formación de profesionales que contribuyan al desarrollo sostenible del campo mexicano.

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