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Del residuo al negocio: impulsan en Sinaloa una nueva economía basada en transformar desechos agrícolas y pesqueros en productos de alto valor

El CIAD en Culiacán promueve tecnologías accesibles para productores que permitan aprovechar biomasa, reducir costos, generar nuevos ingresos y detonar una bioeconomía regional sustentable.

Culiacán, Sinaloa.  – El aprovechamiento integral de los residuos agrícolas, pesqueros y pecuarios se perfila como una de las principales rutas para incrementar la rentabilidad del campo en Sinaloa, aseguró José Basilio Heredia, titular del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) en Culiacán, al plantear un cambio de enfoque en el concepto tradicional de valor agregado.

Explicó que ya no se trata únicamente de transformar productos primarios en alimentos procesados, como convertir maíz en tortillas o tomate en salsas, sino de aprovechar también la biomasa que queda tras la cosecha o el procesamiento, como soca de maíz, residuos de hortalizas, cáscaras de camarón o subproductos de la pesca.

Detalló que, mediante procesos biotecnológicos y químicos accesibles, estos materiales pueden convertirse en bioinsumos como fertilizantes, bioestimulantes o suplementos alimenticios, lo que permitiría a los propios productores generar insumos para sus cultivos o incluso comercializarlos, reduciendo su dependencia de productos externos que encarecen la producción.

Entre los ejemplos, destacó el potencial de los residuos del camarón, particularmente su exoesqueleto, del cual se pueden obtener compuestos como la astaxantina, un carotenoide con propiedades antioxidantes y aplicaciones en la industria de suplementos alimenticios, actualmente comercializados a altos costos en el mercado.

Asimismo, señaló que la integración entre sectores productivos abre nuevas oportunidades, al permitir que residuos de la pesca se utilicen en la agricultura, y viceversa, generando una cadena de valor más eficiente y sustentable. Incluso, subrayó que estos procesos ya se desarrollan en colaboración con instituciones y organismos locales, como proyectos vinculados a la acuacultura y producción animal.

Heredia enfatizó que uno de los principios clave es transformar la biomasa en el lugar donde se genera, ya que su traslado resulta costoso y poco viable. En este sentido, planteó que las comunidades pueden implementar soluciones simples, como el secado y molienda de residuos, para obtener harinas o polvos con valor comercial en distintos mercados.

El investigador también destacó avances en la transformación de granos como maíz y garbanzo en productos con mayor valor agregado, como bebidas funcionales con beneficios nutricionales, así como alimentos alternativos que buscan responder a nuevas tendencias de consumo, sin perder arraigo en la cultura alimentaria local.

Indicó que este tipo de iniciativas forman parte de la bioeconomía, un modelo que ya impulsa el desarrollo en otras regiones del mundo y que en Sinaloa cuenta con estudios previos sobre el potencial de biomasa disponible en sectores como la agricultura, ganadería, pesca y acuacultura.

Sin embargo, reconoció que el principal reto es llevar estas tecnologías a pequeña escala, especialmente a comunidades rurales, mediante esquemas accesibles, acompañamiento técnico y financiamiento, en los que pueden participar instancias gubernamentales, organismos internacionales y asociaciones civiles.

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