Diésel caro y contrabando golpean acuacultura
Productores advierten que el aumento en los costos de energía y la competencia desleal por importaciones y contrabando de camarón ponen en riesgo la viabilidad del sector.
Culiacán, Sinaloa. – El incremento en el precio del diésel y la entrada de camarón de contrabando o importado en condiciones de competencia desleal están generando una fuerte presión sobre el sector acuícola mexicano, advirtió el presidente de la Confederación de Organizaciones Acuícolas del Estado de Sinaloa (Coades), Carlos Urías Espinoza.
El dirigente señaló que los costos de operación se han elevado considerablemente, lo que complica el arranque de cada temporada productiva en las granjas de camarón.
Explicó que el precio del diésel, cercano a los 30 pesos por litro, representa un fuerte impacto en las actividades del sector, ya que se trata de uno de los insumos básicos para el funcionamiento de equipos, transporte y diversas operaciones en las unidades de producción.
Urías Espinoza indicó que a esta situación se suma la competencia desleal que enfrenta la acuacultura nacional por la entrada de camarón proveniente de otros países, ya sea a través de contrabando o mediante importaciones que terminan desplazando al producto mexicano.
Señaló que gran parte del camarón que ingresa de manera irregular proviene de Ecuador, aunque también existen importaciones que llegan bajo esquemas comerciales con países de Centroamérica.
Ante este panorama, informó que el sector mantiene reuniones con autoridades federales en busca de medidas que permitan proteger la producción nacional, entre ellas el fortalecimiento de controles para frenar el contrabando y la posibilidad de aplicar mecanismos compensatorios a las importaciones.
El dirigente acuícola explicó que la falta de competitividad del sector mexicano se debe principalmente al alto costo de la energía y al costo del financiamiento, factores que colocan a los productores en desventaja frente a otros países.
Precisó que en México el costo de la energía, incluyendo diésel y electricidad, llega a ser hasta el doble que en naciones competidoras, mientras que el acceso al crédito también resulta más caro.
Urías Espinoza, advirtió que si no se corrigen estas condiciones de mercado, la acuacultura nacional podría enfrentar un escenario crítico que pondría en riesgo la continuidad de la actividad productiva y su presencia en los mercados internacionales.