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Sin diputados del PRI en Sonora. A remojar sus barbas en Sinaloa

POR: Carlos Velázquez Martínez

Lo que acaba de ocurrir en el Congreso del Estado de Sonora con el PRI, es para que los priistas sinaloenses pongan sus barbas a remojar:

Resulta que ayer, las diputadas Karina Teresita Zárate Félix y Elizabeth Sallard Hernández renunciaron a ese partido y se incorporaron a Morena dejando acéfala la bancada del PRI, pues eran las únicas que le quedaban al tricolor en la LXIII Legislatura sonorense.

Ambas legisladoras, que ganaron el escaño por mayoría relativa, son o eran identificadas con el grupo político de Manlio Fabio Beltrones.

La dimisión de esas legisladoras se suma a las de Natalia Rivera Grijalva y de Ernesto de Lucas Hopkins, quienes habían renunciado al PRI apenas en julio pasado.

El vacío que dejaron en el tricolor se debió a que Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente nacional, maniobró burdamente para imponer a Rogelio Díaz Brown como presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en Sonora, burlándose de la base militante del partido.

La maniobra se dio de la siguiente manera:

Postularon como fórmula a Onésimo Aguilera Burrola e Iris Sánchez Shu, como presidente y secretaria general del CDE del PRI, contra la fórmula de Zaira Fernández Morales y Pascual Soto.E, que tenía la preferencia de los militantes.

Sin embargo, por angas o mangas, ganó Onésimo e Iris y la dirigencia nacional de Alito Moreno validó la elección, a pesar de que hubo múltiples irregularidades y protestas de los priistas.

La elección fue impugnada ante el Tribunal Estatal Electoral, quien instruyó al CEN del PRI, de Alito Moreno, a dejar sin efecto el triunfo de Onésimo Aguilera e Iris Sánchez.

Pero, Onésimo, con asesoría de Alito Moreno y su equipo jurídico, recurrió a la Sala Regional del Tribunal federal Electoral del Poder Judicial de la Federación, quien dio la razón a Onésimo y lo ratificó como presidente del CDE del PRI de Sonora.

Y aquí vino la maniobra de Alito:

Al asumir la presidencia del CDE, Onésimo Aguilera designó a Rogelio Díaz Brown, como secretario de Organización, mientras que Iris Sánchez solicitaba licencia a su cargo de secretaria general.

Una semana después, Onésimo renuncia al cargo, por lo que Díaz Brown, tercero en el orden de prelación, asume la presidencia del CDE, al estar acéfala la secretaría general, por la licencia de Iris Sánchez.

Eh ¿qué tal? Si con ese Alito, hay que chingarse.

Por eso, las diputadas Karina Zárate y Elizabeth Sallard, ya no aguantaron o recibieron línea, y renunciaron al PRI para incorporarse a Morena.

Como mencionamos, al principio, ya antes había dimitido Natalia Rivera, quien se fue al Movimiento Ciudadano, después de haber permanecido en el PRI durante 30 años en donde participó en 12 campañas políticas en seis estados de la República.

Y Ernesto de Lucas también se unió al MC, a pesar de que por el PRI fue diputado local y federal, dirigente estatal del PRI, en dos ocasiones, secretario de Educación Pública y secretario de Seguridad Pública, de Sonora (cualquier parecido con un cholo de Culiacán que anda desolotado en el movimiento naranja, es mera coincidencia).

Con la renuncia de las diputadas Zárate y Sallard, el Congreso de Sonora se conforma ahora con 16 diputados de Morena, tres del PAN, tres del PT, 4 del MC, dos del Partido Verde, dos de Nueva Alianza, dos del PES y uno del PRD.

Y aunque las diputadas, ahora morenistas, afirmaron que su renuncia al PRI no está relacionada con la llegada de Díaz Brown a la presidencia del tricolor, lo cierto es que por la maniobra de Alito, el que se estará revolcando en su tumba es el general Plutarco Elías Calles, sonorense fundador del partido que mantuvo el poder político desde 1928.

Y el que anda con sonrisa de oreja a oreja es el gobernador Alfonso Durazo Montaño, flamante Presidente del Consejo Nacional de Morena.

Así que pongan sus barbas a remojar, priistas sinaloenses.

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