Crisis de competitividad, altos costos y contrabando desplazan al camarón mexicano del mercado: Carlos Urías
Sinaloa. – La acuicultura camaronera en México atraviesa una crisis estructural que pone en riesgo su viabilidad, derivada de altos costos de producción, competencia desleal y una débil capacidad institucional para aplicar políticas públicas, advirtió Carlos Urías Espinoza.
El presidente de la Confederación de Organizaciones Acuícolas del Estado de Sinaloa (COADES) señaló que el sector ha perdido competitividad de manera sostenida, al grado de quedar fuera de mercados internacionales estratégicos como Estados Unidos, Europa y Asia, además de comenzar a ceder terreno dentro del propio mercado nacional.
“Hoy estamos quedando marginados de los mercados. No es un problema de calidad, es un problema de competitividad”, expresó.
México produce aproximadamente 250 mil toneladas anuales de camarón de granja. Sin embargo, sólo entre 20 mil y 30 mil toneladas logran colocarse en el segmento de producto fresco, considerado el único nicho donde el país conserva ventaja frente a competidores internacionales gracias a su capacidad de entrega en menos de 24 horas. El resto de la producción enfrenta dificultades para su comercialización.
Urías Espinoza explicó que la problemática se concentra principalmente en dos factores: el costo de la energía y el costo del financiamiento, rubros en los que México opera en condiciones claramente desventajosas frente a otras naciones productoras.
Detalló que en combustibles y electricidad los productores mexicanos pagan prácticamente el doble que en otros países, mientras que en acceso al crédito enfrentan tasas de interés de entre 18 y 20 por ciento, cuando naciones competidoras como Ecuador obtienen financiamiento de entre 3 y 5 por ciento.
Advirtió que esta brecha vuelve prácticamente imposible competir en un mercado global donde el camarón se comporta como un commodity y el precio define la decisión de compra.
A esta situación se suma el ingreso de camarón importado en condiciones preferenciales, así como prácticas de contrabando, particularmente desde Ecuador, país que registra una producción siete veces superior a la de México y costos considerablemente menores.
“El diferencial de costos es tan amplio que permite incluso prácticas ilegales. El camarón entra más barato al país y termina desplazando al nacional en los puntos de venta”, señaló.
El dirigente sostuvo que el problema también tiene un componente institucional, al considerar que, aunque existe reconocimiento del tema por parte del Gobierno Federal, las respuestas no se han materializado con la rapidez que el sector requiere.
Ante este panorama, informó que productores de Sinaloa, Sonora, Baja California Sur, Nayarit, Colima y Tamaulipas conformaron el Consejo Nacional de Productores Acuícolas de Camarón, organismo que agrupa a más de mil 200 socios y representa alrededor de 220 mil empleos directos e indirectos.
Entre las propuestas impulsadas destacan el combate efectivo al contrabando, la revisión de las condiciones de importación, esquemas para reducir costos energéticos —incluida la electrificación de granjas— y mecanismos de financiamiento más competitivos.
“El problema no es de producción, es de condiciones. Si no se corrige el entorno, la acuicultura nacional puede desaparecer”, concluyó.