Agricultores ven con buenos ojos inversión, pero piden tecnificación en parcela
Guillermo Gastélum Bon Bustamante, socio de la Asociación de Agricultores del Río Culiacán, reconoce el esfuerzo por rehabilitar canales como el Rosales, aunque subraya que la clave para el ahorro del agua está en llevar sistemas de riego presurizado directamente a las tierras de cultivo.
Culiacán, Sinaloa.- La reciente inversión anunciada para la rehabilitación y modernización del Canal Rosales, una infraestructura hidráulica clave con más de un siglo de operación, es un paso positivo, pero insuficiente si no se acompaña de una verdadera tecnificación a nivel de parcela. Así lo consideró Guillermo Gastélum Bon Bustamante, socio de la Asociación de Agricultores del Río Culiacán, quien enfatizó la necesidad de adoptar tecnologías que optimicen el uso del agua directamente en los lotes productivos.
El productor agrícola reconoció que destinar recursos a los distritos de riego 010 y 075, en el centro y norte del estado, es un esfuerzo relevante para reducir las pérdidas de agua por filtraciones en los canales. No obstante, puntualizó que el concepto de tecnificación va más allá de la obra civil. “Si realmente queremos hablar de tecnificación, debemos implementar sistemas presurizados que ya existen y que permiten economizar agua a nivel parcela. Ahí es donde se puede lograr una mayor eficiencia”, expresó.
Gastélum Bon explicó que el Canal Rosales, también conocido como Antonio Rosales, fue construido a inicios del siglo pasado y deriva agua desde la confluencia de los ríos Tamazula y Humaya para irrigar la margen derecha del río Culiacán. Debido a su antigüedad y a las filtraciones naturales en el suelo, el canal presenta pérdidas significativas en su trayecto, que pueden alcanzar hasta los 60 kilómetros.
Puso un ejemplo claro: si ingresan 35 metros cúbicos por segundo en la toma principal, al final del recorrido el gasto puede reducirse a 24 metros cúbicos por segundo. Esa merma, de aproximadamente nueve metros cúbicos, impacta directamente en la disponibilidad oportuna del agua para los cultivos. De contar con mayor eficiencia en la conducción y distribución, los productores podrían regar una mayor superficie en menos tiempo, evitar turnos prolongados y hacer coincidir el riego con el momento óptimo de desarrollo del cultivo, lo que se traduciría en mejores niveles de productividad.
El agricultor reiteró que la inversión en infraestructura es bien vista por el sector, pero subrayó que el siguiente paso debe centrarse en fortalecer la tecnificación dentro de las parcelas para garantizar un uso más eficiente y sostenible del recurso hídrico.