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Sinaloa cierra su mayor temporada de estimulación de lluvias, se volverá aplicar en 2026

Resultados 2025 muestran más cobertura aérea, mayor precisión técnica y aportes sostenidos a presas, según reporte oficial

Culiacán, Sinaloa. – El sector agrícola de Sinaloa presentó los resultados del programa de estimulación de lluvias 2025, considerado por sus operadores como el más amplio realizado en México, con 120 vuelos, más de cuatro millones de hectáreas atendidas y un presupuesto público cercano a los 10.9 millones de pesos. Aunque los responsables aclararon que el almacenamiento en presas no mide por sí solo la efectividad de la siembra de nubes, señalaron que este año se observó una tendencia ascendente en aportes coincidente con las zonas intervenidas.

El informe fue presentado en la Asociación de Agricultores del Río Culiacán (AARC), que preside, Roberto Bazúa Campaña, destacó que el esquema de coordinación entre productores, especialistas y autoridades permitió operar una estrategia técnica que busca mitigar los efectos de la sequía y fortalecer la disponibilidad de agua para la actividad agrícola. Sostuvo que la organización mantiene disposición para continuar apoyando el programa en los próximos ciclos.

El secretario de Agricultura y Ganadería de Sinaloa, Ismael Bello Esquivel, detalló que la operación se realizó del 25 de junio al 21 de octubre sobre las cuencas de siete presas de las zonas centro y norte del estado.

En conferencia de prensa se informó que se habilitaron dos avionetas Cessna bimotor equipadas con tecnología para utilizar bengalas glaseogénicas e higroscópicas, utilizadas internacionalmente para aumentar entre 20 y 25 por ciento la precipitación natural. Bello recordó que el gobernador Rubén Rocha Moya instruyó garantizar recursos en 2026 si las condiciones meteorológicas lo permiten.

El funcionario estatal subrayó que esta temporada dejó precedente por la precisión en el uso del radar meteorológico y la planeación de vuelos. Atribuyó al apoyo de la AARC la posibilidad de modificar esquemas de operación para cubrir el centro y norte, y afirmó que la suficiencia presupuestal permitió mantener los 120 vuelos hasta agotar todas las ventanas de lluvia.

Alejandro Gastélum, director del programa Estimulación de Lluvias de México A. C., explicó que los principales desafíos fueron la variabilidad climática y la necesidad de aprovechar al máximo las oportunidades atmosféricas. Aseguró que el sistema incorpora metodologías internacionales y mantiene un proceso de mejora continua en monitoreo y evaluación.

El meteorólogo Ezequiel Hernández, responsable operativo de dicho programa, detalló que se sembraron cerca de 400 nubes en dos polígonos: zona norte y zona centro. En la primera se realizaron 60 vuelos y 207 objetivos, mientras que en la segunda fueron 60 vuelos con 194 objetivos. Indicó que la evaluación se basa en comparar el comportamiento de nubes intervenidas y no intervenidas, para estimar el incremento efectivo en precipitación.

Hernández afirmó que, aunque las bengalas no generan residuos medibles según estudios internacionales, se mantienen protocolos de seguridad ambiental. Añadió que los aportes de agua a presas mostraron un comportamiento ascendente durante la temporada, aunque insistió en que estos volúmenes dependen de múltiples factores.

Manuel Benigno Castro Inzunza, supervisor estatal del programa, advirtió que Sinaloa requiere alrededor de 8 mil 500 millones de metros cúbicos anuales, mientras que la precipitación promedio equivale a 7 mil 500 millones. Explicó que la estimulación, combinada con programas de bombeo y rescate de agua, permite recuperar volúmenes equivalentes a los que se infiltran o retornan a canales y sistemas de riego. Consideró que la operación de 2025 será un referente nacional por su cobertura.

Enrique Rodarte, presidente del programa, recordó que hace siete años operaban con recursos limitados y sin capacidad para sostener temporadas completas. Señaló que la participación del gobierno estatal permitió consolidar una estructura operativa estable. Afirmó que, si la lluvia se incrementa de forma sostenida en alrededor del 20 por ciento anual, cada cinco años podría completarse un ciclo de llenado de presas, aunque advirtió que ninguna medida sustituye la eficiencia en riego ni el uso responsable del recurso.

Los organismos agrícolas y autoridades coincidieron en que, pese a las limitaciones naturales, la estimulación de lluvias se perfila para mantenerse como una estrategia permanente ante el déficit hídrico del estado y la dependencia total de la agricultura respecto de los volúmenes almacenados en presas y acuíferos.

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