México: Gusano barrenador, la amenaza silenciosa que escaló del sur al norte y pone en riesgo la ganadería
Experto alerta sobre fallas en el sistema de contención y advierte que la estrategia de comunicación, al minimizar el riesgo, repite los errores de la crisis de las “vacas locas” en Reino Unido.
Ciudad de México, a 16 de octubre de 2025. – Los recientes hallazgos del gusano barrenador del ganado en Querétaro y Nuevo León han encendido los focos rojos sobre la efectividad real del sistema de contención mexicano. Lo que se percibía como un foco controlado en el sur del país se ha revelado como una ruta de riesgo activa que se extiende hasta el norte, poniendo en alerta a los socios comerciales y desafiando el mensaje oficial de que “todo está bajo control”, así lo declaró César Rafael Ocaña Romo, consultor de NexusAgronegocios.
“El mapa del riesgo ha cambiado. Ya no es un problema localizado; la plaga recorre la ruta ganadera desde el sur hasta el centro y norte del país. La contención existe, pero está actuando tarde”, afirmó Ocaña Romo. El especialista señaló que las capturas del parásito se están realizando hasta el segundo y tercer filtro de control –el Bajío y la zona libre del norte–, cuando el protocolo ideal exige su detección en el primer punto de inspección, al ingresar el ganado por la frontera sur.
La Zona de Contención: Un “Túnel” en Lugar de un “Cinturón”
El consultor explicó que el flujo actual del ganado convierte la zona de contención en un simple “túnel” de tránsito, en lugar de funcionar como un “cinturón” sanitario efectivo. “El ganado no permanece el tiempo suficiente para una reinspección que rompa el ciclo del insecto. Esto permite que la plaga avance silenciosamente”, detalló.
El riesgo se magnifica si el gusano barrenador salta de los corrales de engorda –donde la vigilancia privada es intensiva– a la fauna silvestre y los ranchos extensivos. “En el monte, el control se diluye, los costos se multiplican y la erradicación se vuelve una tarea monumental, como ya lo demostró Florida, EE. UU., en 2016”, alertó Ocaña Romo, refiriéndose a la crisis que requirió de trampas masivas y la liberación de moscas estériles para su control.
Lecciones de una Crisis Anterior: El Costo de Minimizar el Riesgo
Ocaña Romo trazó un paralelismo preocupante con el manejo inicial de la crisis de las “vacas locas” en Reino Unido. “El paralelismo no es biológico, sino de gestión: priorizar el control de la narrativa por encima del control sanitario. Reino Unido minimizó el riesgo durante una década y, cuando admitió la realidad, el costo económico y reputacional se había multiplicado exponencialmente”.
En el caso mexicano, el mensaje simultáneo de “hay control” y “hubo hallazgos” genera confusión. “Riesgo bajo no es riesgo inexistente. Una detección en el tercer filtro no es una victoria, es una alerta operativa crítica”, recalcó el especialista.
Ventana de Oportunidad y un “Semáforo” para la Exportación
Frente a este escenario, el consultor ve en la temporada de invierno una oportunidad crucial. “Es la ventana para buscar una reapertura escalonada de las exportaciones a Estados Unidos. Para ello, debemos demostrar cero casos en estados fronterizos, cero hallazgos en trampas, tratamiento de 72 horas al ganado móvil y una trazabilidad impecable en 24 horas”.
Propone un “semáforo” claro y medible que convierta el debate en reglas accionables. “En verano, la biología del insecto se acelera y cualquier hallazgo cerca de la frontera puede detener todo. Necesitamos un sistema transparente que comunique el riesgo real y las acciones necesarias”, concluyó Ocaña Romo.
La lección es clara: México tiene la ventaja de conocer el guion de una crisis sanitaria mal manejada. La pregunta es si actuará con la prevención suficiente para evitar repetir el final.