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Plaguicidas ilegales, el verdadero reto del campo

Especialista advierte que sin combatir el mercado negro, cualquier prohibición será insuficiente

Ciudad de México a 22 de septiembre del 2025. – El verdadero desafío para la agricultura en México no está solo en las prohibiciones de plaguicidas, sino en frenar la circulación de productos ilegales que representan riesgos graves para la salud, el medio ambiente y la competitividad de los productores.

De acuerdo con estimaciones del Observatorio Nacional Ciudadano, los plaguicidas ilegales conforman alrededor del 15 por ciento del total que circula en el país. Estos insumos, pese a no estar regulados, sí se aplican en cultivos.

César Ocaña Romo, director de la consultora Nexus Agronegocios, señaló que mientras el agricultor formal cumple y se adapta a reglas claras, la competencia desleal proviene de productos baratos y sin control. “Allí es donde se requiere acción decidida: inspección en campo, trazabilidad en la cadena y sanciones efectivas”, subrayó.

El especialista advirtió que persisten otros desafíos ambientales, como el manejo y disposición final de envases vacíos de plaguicidas. Según datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), en 2024 la industria recuperó un 47 por ciento de los envases generados, equivalente a 3 mil 152 toneladas, aunque más de la mitad aún queda sin recolectar, con riesgos directos para suelos, aguas y comunidades rurales.

En cuanto al reciente decreto presidencial que prohíbe 35 plaguicidas en México, Ocaña Romo explicó que la medida ha quedado atrapada entre dos extremos: el discurso oficial y empresarial que lo celebra como un paso hacia una agricultura más sana, y las críticas que señalan que muchas de esas sustancias ya estaban fuera del mercado mexicano desde hace años.

“El problema con una narrativa incompleta es que, al anunciarse como prohibición de plaguicidas dañinos, el consumidor puede interpretar que hasta ayer se usaban masivamente en la producción de alimentos. Eso es injusto con los productores agrícolas, quienes llevan tiempo ajustándose a normas de inocuidad y estándares internacionales”, afirmó.

Añadió que México tiene ahora la oportunidad de enviar un mensaje sólido al mundo: no solo prohibir lo que ya estaba fuera, sino también cerrar la puerta al mercado ilegal y avanzar en un manejo ambiental responsable. “Ese sería el verdadero cambio de fondo, el que garantice alimentos seguros, equidad para el productor, sustentabilidad y confianza en los mercados internacionales”.

Finalmente, Ocaña Romo apuntó que la discusión sobre plaguicidas en México no es nueva y seguirá intensificándose. La presión internacional, las demandas de los consumidores y la innovación tecnológica obligarán a revisar más moléculas en el futuro. Sin embargo, advirtió que cualquier decreto será un cascarón vacío si el país no resuelve primero el problema de los plaguicidas ilegales que hoy circulan sin control.

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