El titular de la SADER advierte retos alimentarios y globales
El ex representante regional de la FAO llama a profundizar el diálogo de políticas públicas frente a hambre, obesidad, cambio climático y un nuevo orden mundial en formación
Santiago, Chile. – En el marco de los 80 años de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Julio Berdegué compartió un balance crítico y propositivo de su gestión como representante regional para América Latina y el Caribe. Recordó que durante su periodo la región enfrentó el retroceso en los indicadores de hambre, el crecimiento de la obesidad, los primeros efectos visibles del cambio climático en la agricultura y, finalmente, la irrupción de la pandemia de COVID-19.
Berdegué explicó que uno de los principales desafíos fue el repunte del hambre desde 2015, lo que puso en riesgo el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 2, que busca poner fin a la inseguridad alimentaria. A ello se sumó la expansión del sobrepeso y la obesidad, fenómeno que calificó como la “doble cara de la malnutrición” en la región.
Ante este escenario, impulsó una estrategia basada en dos ejes: fortalecer el diálogo de política pública y transformar pequeños proyectos dispersos en programas de gran escala con resultados significativos, particularmente en materia de cambio climático. Destacó que este enfoque permitió movilizar recursos internacionales por cientos de millones de dólares.
Sobre la pandemia, Berdegué la describió como un “shock brutal” que obligó a la FAO a migrar de inmediato a la virtualidad para sostener más de 400 proyectos en campo. Entre las acciones prioritarias estuvo garantizar el abasto de alimentos y apoyar a las personas que perdieron sus empleos, muchas de las cuales retornaron a las zonas rurales.
De cara al futuro, el ex funcionario subrayó que la región enfrenta un contexto de transformación global. “El mundo ha cambiado radicalmente y estamos ante un nuevo orden mundial. América Latina y el Caribe deben preguntarse cómo se insertan en esta realidad, porque las políticas y estrategias del pasado ya no alcanzan”, señaló.
Insistió en que lo más urgente es abrir diálogos de política pública profundos a nivel nacional, subregional y regional para definir el rumbo de los sistemas agroalimentarios en un escenario marcado por desigualdades, crisis climática y cambios estructurales en la economía global.