Capacitan a pilotos en Sinaloa con tecnología de Texas para fortalecer estimulación de lluvias
Mark Opiela, piloto experto de Estados Unidos, supervisa vuelos y entrena personal para mejorar impacto en cuencas altas del estado
Culiacán, Sinaloa. – Como parte del fortalecimiento técnico del programa de estimulación de lluvias en Sinaloa, el Capitán Piloto Aviador Mark Opiela, especialista con ocho años de experiencia en Texas, se integró a los trabajos en la entidad para capacitar a los pilotos mexicanos y supervisar directamente las operaciones aéreas en zonas estratégicas del estado.
“Estoy aquí para ayudar al programa de estimulación de lluvias en esta área. Mi trabajo en Estados Unidos ha sido con este tipo de operaciones, y ahora mi misión es entrenar, supervisar y dar instrucciones sobre las zonas óptimas a estimular en vuelo. No es sencillo, pero aquí en Sinaloa hay muy buenas condiciones para lograr mejores resultados”, explicó Opiela, quien fue recomendado por la Asociación de Estimulación de Lluvias de Texas.
El director del Programa de Estimulación de Lluvias en México, Alejandro Gastélum Bon Bustamante, destacó la relevancia de contar con un perfil como el de Opiela en esta etapa, pues se busca elevar la precisión técnica de los vuelos y maximizar el impacto del proyecto en la captación de agua.
“Mark trae consigo experiencia acumulada en una de las asociaciones más avanzadas del mundo. En Texas operan siete programas de estimulación que abarcan 32 millones de acres, con más de dos décadas de experiencia ininterrumpida. Su conocimiento es invaluable para nuestra operación”, afirmó.
Gastélum Bon detalló que la estimulación de lluvias no busca modificar el clima a largo plazo, sino actuar sobre el tiempo meteorológico en tiempo real, acelerando el proceso de precipitación mediante tecnología especializada.
El procedimiento consiste en liberar yoduro de plata o sales higroscópicas mediante bengalas instaladas en aeronaves. Estas sustancias estimulan las nubes en zonas elevadas, principalmente en la parte alta de las cuencas, a una altitud promedio de 13 mil 500 pies, donde se concentra la temperatura ideal para provocar lluvias.
“El área de trabajo en Sinaloa es de aproximadamente cuatro millones de hectáreas. Guiados por equipos técnicos en tierra, el meteorólogo ubica los núcleos de nubes adecuados para liberar el agente estimulante y favorecer lluvias que alimenten los escurrimientos hacia las presas”, explicó el director.
Ambos especialistas coincidieron en que este tipo de programas deben ejecutarse con el mayor rigor posible, ya que los beneficios son valiosos pero limitados, por lo que se busca aprovechar cada vuelo al máximo. Con la presencia de Opiela en el equipo técnico, se eleva la calidad de las operaciones y se fortalece la formación del personal mexicano para enfrentar los retos de un ciclo hídrico cada vez más incierto.