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Diseño urbano biofílico: una estrategia clave para mejorar la calidad de vida en las ciudades

Gloria Cristina Morales Fonseca, ejecutiva de comunicación de Mapasin, resalta la importancia de integrar la naturaleza en los espacios urbanos para enfrentar los desafíos de las sociedades modernas.

En un contexto de creciente urbanización, la incorporación de elementos naturales en el diseño urbano se ha convertido en una herramienta esencial para mejorar la calidad de vida, fortalecer la cohesión social y promover la sostenibilidad. Así lo destacó Gloria Cristina Morales Fonseca, ejecutiva del área de comunicación de Mapasin, durante su participación en un foro sobre movilidad y urbanismo.

“En un mundo cada vez más urbanizado, los espacios públicos son clave para el bienestar, la cohesión social y el refugio emocional. Integrar la naturaleza en las ciudades no solo es una cuestión estética, sino una necesidad para construir entornos más saludables y resilientes”, señaló Morales Fonseca.

El diseño urbano inspirado en la biofilia, un concepto que promueve la conexión innata entre las personas y la naturaleza, se presenta como una estrategia innovadora para transformar las ciudades. Este enfoque no solo genera emociones positivas y reduce el estrés, sino que también fomenta comportamientos saludables y fortalece las redes sociales, impactando directamente en el bienestar psicosocial de los habitantes.

La psicología ambiental respalda esta perspectiva, ya que diversos estudios han demostrado que la presencia de naturaleza en los entornos urbanos beneficia la salud física, mental y social de las personas. “Incluir elementos naturales en las ciudades no es un lujo, es una inversión en salud pública y sostenibilidad”, añadió Morales Fonseca.

Ejemplos exitosos de este enfoque se pueden observar en ciudades como Chicago, Portland y Ciudad de México, donde iniciativas como muros verdes, parques accesibles y programas de arborización han transformado espacios deteriorados en áreas de convivencia sostenible. Estas acciones no solo han mejorado la calidad del aire y reducido el efecto de isla de calor, sino que también han redefinido la planificación urbana con un enfoque centrado en el bienestar y la sostenibilidad.

“El diseño biofílico no solo mejora la estética de las ciudades, sino que también las hace más habitables, inclusivas y resilientes ante los desafíos del cambio climático. Es una apuesta por el futuro de nuestras sociedades”, concluyó Morales Fonseca.

Esta perspectiva refuerza la importancia de repensar la planificación urbana, integrando la naturaleza como un elemento central para construir ciudades más humanas, sostenibles y preparadas para los retos del siglo XXI.

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