Aranceles a productos hortícolas mexicanos: impacto temporal que absorberá el consumidor estadounidense
Culiacán, Sinaloa. – La posible imposición de aranceles a las exportaciones hortofrutícolas mexicanas por parte del gobierno de Estados Unidos generará un impacto negativo en la economía de ese país, ya que el costo adicional recaería en los consumidores finales, advirtió Georgius Ricardo Gotsis Fontes, director general de Eleven Ríos .
El directivo, representante de la filial de la Confederación de Asociaciones Agrícolas del Estado de Sinaloa (CAADES), explicó que durante las últimas décadas los costos de producción de productos agrícolas se han incrementado debido a las exigencias en materia de inocuidad y certificaciones internacionales, necesarias para mantener la competitividad en el mercado estadounidense.
“México, al menos en invierno, produce el 50% del tomate que se consume en Estados Unidos. No solo es de México, es de Sinaloa. Ahora imagina que a ese porcentaje le aumentarán un arancel, ¿qué consecuencias habría para los consumidores y para la inflación en ese país?”, destacó Gotsis.
Además, recordó que en décadas pasadas los productos mexicanos ya enfrentaban aranceles y otras barreras comerciales, lo que obligaba a los productores a adaptarse. Pese a estos retos, Sinaloa ha mantenido su reputación como proveedor confiable gracias a la calidad e inocuidad de sus cultivos.
El directivo calificó a Sinaloa como el “jardín trasero” de los compradores estadounidenses debido a su capacidad de producir alimentos de alta calidad. Aunque se reconoce que los aranceles podrían tener un impacto inicial negativo, se asegura que la experiencia previa permite prever una recuperación a mediano y largo plazo.
“Definitivamente sería un impacto temporal. Desde mi punto de vista, estas políticas no son nuevas y ya hemos logrado superar escenarios similares en el pasado”, concluyó Gotsis.
Esta advertencia cobra relevancia ante las políticas que busca instrumentar el nuevo gobierno de Estados Unidos, las cuales podrían afectar no solo a los productores sinaloenses, sino también a los consumidores norteamericanos y la estabilidad de precios en el mercado alimentario.