Consumidores bajo lupa: investigación revela prácticas engañosas en ofertas del Buen Fin
Un estudio realizado por estudiantes de la Licenciatura en Mercadotecnia de la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) ha sacado a la luz preocupantes estrategias comerciales durante El Buen Fin. Tras monitorear precios durante los cuatro días del evento, los investigadores detectan un patrón recurrente: muchos productos incrementan su precio el sábado, solo para regresar al costo inicial el domingo y lunes, coincidiendo con el día de mayor actividad de compra.
Orígenes y propósito del Buen Fin
La maestra Ligia del Carmen Cosío Cabanillas, quien presentó los resultados, recordó que El Buen Fin se implementó en 2007 como una adaptación del Black Friday estadounidense. Su propósito original era disminuir la fuga de capital hacia Estados Unidos, especialmente en zonas fronterizas, donde las promociones del Black Friday resultaban más atractivas. Desde entonces, El Buen Fin se ha consolidado como un evento clave para el consumo en México.
Tácticas de precios y su impacto en el consumidor
Según el estudio, las estrategias de precios durante el evento responden a patrones de comportamiento y psicología del consumidor. El sábado, considerado el día de mayor volumen de compras debido al tiempo libre de los consumidores, es aprovechado por los comerciantes para aplicar incrementos de precio. Esto, sumado a la percepción de urgencia generada por las ofertas, motiva compras impulsivas que rara vez cuestionan el valor real del descuento.
Promociones como meses sin intereses, descuentos aparentes y ofertas como “2×1” se posicionan como herramientas de atracción; Sin embargo, el análisis reveló que en muchos casos estas estrategias son engañosas. “Esta práctica no solo mina la confianza del consumidor, sino que también refleja una manipulación psicológica evidente”, afirmó Cosío Cabanillas.
Reflexión final
La conclusión académica que, más allá del impacto económico, eventos como El Buen Fin explotan hábitos y comportamientos del consumidor. “Es fundamental que los compradores adopten un rol más crítico al evaluar las ofertas y se informen para tomar decisiones conscientes”, subrayó.
Este tipo de investigaciones pone en evidencia la necesidad de una mayor regulación y transparencia en los procesos comerciales para proteger al consumidor final de prácticas desleales.