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Campesino de Navolato lucha por precios justos para el maíz blanco

Culiacán, Sinaloa. En medio de lágrimas y con un visible peso en el corazón, Nicho Escalante, un ejidatario de 64 años del ejido Río Viejo en Navolato, expresa su angustia ante los precios actuales del maíz blanco. Con voz entrecortada y ojos húmedos, Escalante ruega a las autoridades del sector agrícola reconsiderar el valor fijado para este elemental cultivo.

Con un precio estancado alrededor de los 5 mil 400 pesos por tonelada, Nicho Escalante señala que estos números simplemente no cuadran. “Están muy bajos los precios, no sirven, los trabajos quedan en nada”, lamenta. Para él, estos precios no son suficientes para cubrir los costos de producción, especialmente en medio de desafíos como el estrés hídrico que afecta severamente su rendimiento que difícilmente superarán las 10 toneladas por hectárea.

Con el peso de las deudas y la incertidumbre del futuro, Nicho se encuentra en una situación desesperada. “Está bien dura la cosa, tiene muchas deudas uno”, admite con sinceridad. Incluso ha tenido que empeñar sus implementos agrícolas para financiar sus cinco hectáreas de cultivo, arriesgando incluso perder su tractor si las cosas no mejoran.

La tierra que cultiva Nicho ha sido su vida durante las últimas dos décadas, una herencia de sus padres que solo puede producir maíz blanco en un ciclo agrícola otoño-invierno. Sin embargo, la realidad implacable de los precios injustos amenaza con arrebatarle todo lo que ha trabajado.

La entrevista se interrumpe abruptamente cuando la emoción embarga al productor, dejando claro el impacto personal de esta lucha por precios justos en el campo. Con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta, Nicho Escalante simboliza la voz de tantos campesinos que enfrentan dificultades similares en su batalla por una vida digna en el campo.

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